Dos semanas después…
La recuperación física que llevo es exitosa, puedo caminar sin necesidad de apoyarme de Lorenzo o Keyla, puedo hacer las cosas por mi propia cuenta y eso me hace feliz.
Me levanto por la mañana cuando siento ganas de vomitar, llego al baño y vacío mi estomago en la taza del inodoro.
¡Esto es horrible! Puede ser que lo que cené me haya hecho daño.
—¡Buenos días amor! —saluda mi esposo, se sorprende cuando me busca en el baño y me mira de rodillas mientras sigo con mi expulsi