Mundo de ficçãoIniciar sessãoMi celular suena despertándome, veo con dificultad el reloj del aparato y son las tres de la mañana.
Veo el mensaje y el sueño se me espanta de inmediato, no reconozco el número que refleja la imagen que me saca de mi tranquilidad y acelera mi corazón como si estuviera corriendo un maratón, junto a una lista de peticiones que debo cumplir.







