Grace
Me dije que sus palabras ya no deberían sorprenderme. Aun así, abrí la boca, atónita, y me quedé sin aliento. Los ojos se me abrieron sin que pudiera evitarlo.
—¿Q-qué?
¿Una relación sexual con él? ¿Hablaba en serio? ¿Quería seguir acostándose conmigo?
El corazón me latía con fuerza y los latidos me retumbaban en los oídos. Por un momento, pensé que todo debía de ser un sueño, una alucinación extraña y vívida provocada por el agotamiento de la noche anterior.
—Te pregunté si querías compar