Apollo
Sonó mi celular.
Lo miré y dejé que vibrara contra la mesa mientras decidía si valía la pena contestar. Lo más probable era que quien llamaba hablara más de la cuenta. Pero después del tercer timbrazo, me di cuenta de que el ruido no iba a parar, así que contesté.
—Vaya, pero si es mi mejor amigo —retumbó la voz de Genesis por el altavoz—. Al fin contestaste. Pensé que estarías demasiado ocupado para atender mis llamadas.
Tomé un sorbo de café negro antes de responder sin ganas:
—Sigo sie