Presente
Apollo
La miré. Abrió los ojos de par en par, como si por fin hubiera procesado lo que había hecho la noche anterior. Poco a poco, su expresión reveló que ya lo entendía. Abrió la boca y volvió a cerrarla enseguida. Fue una decisión sensata. Dijera lo que dijera, no habría servido de nada.
Bajé la mirada. La sábana se pegaba a su cuerpo y dejaba ver el contorno de sus caderas, la curva de sus pechos y los pezones marcados bajo la tela. Apenas estaba cubierta.
Cuando volví a mirarla a la