Grace
—Señor Reed, ¿sería tan amable de dejar que Grace se quede en su casa hasta que termine la remodelación? —La voz de Eleanor resonó en el comedor.
No. Puede. Ser.
Por poco grito mientras Eleanor y Wyatt se volvían despacio hacia Apollo, a la espera de su respuesta. Hasta los gemelos, que no entendían lo que pasaba, imitaron a sus padres. Lo miraban con los ojos muy abiertos, llenos de curiosidad, e inclinaban sus cuerpecitos hacia delante, expectantes.
Me quedé mirando a Eleanor, incapaz de