Grace
Desde pequeña sabía algo sobre mí que nadie más había notado. Siempre tuve dos personalidades.
La chica amable que sonreía incluso cuando no tenía ganas. La que se disculpaba primero, la que soportaba todo en silencio, la que dejaba que los demás le quitaran cada vez más sin exigir nunca nada a cambio. Esa era la versión de mí que todos conocían. La que los profesores elogiaban y a la que todos llamaban bondadosa. La que, según ellos, jamás sería capaz de hacerle daño a una mosca.
Y luego