Grace
Me ardía el cuerpo. Me pesaba hasta el último músculo y no tenía fuerzas. Tenía la garganta seca y hasta respirar me costaba. Intenté moverme, pero apenas lo hice, un dolor punzante me recorrió los músculos. Era inútil. No podía mover ni un dedo sin sentir que el cuerpo me castigaba por hacerlo.
Suspiré bajito e intenté no pensar en el dolor ni en la fiebre que me quemaba bajo la piel. La luz de la luna me rozaba la cara, pero no tenía fuerzas para girarme ni cubrirme los ojos con la cobij