Grace
Incliné un poco la cabeza y sonreí.
—Muchas gracias por lo de hoy. La pasé muy bien.
Adam me devolvió la sonrisa con calidez en la mirada.
—El agradecido debería ser yo. Me hiciste compañía y no tienes idea de lo bien que me hizo hablar de tantas cosas. —Rio entre dientes—. Es decir, casi nunca conozco a alguien que lea los libros de Lily Cooper, y menos a alguien de tu edad. Fue muy grato hablar de sus obras contigo.
Asentí con entusiasmo.
—¿Verdad? Es rarísimo encontrar a alguien que siq