Grace
La pregunta no debió tomarme por sorpresa, pero no solo lo hizo, sino que me aterró. Porque durante un segundo estúpido e imprudente, estuve a punto de decirle que sí.
Volví en mí al sentir que Charles me apretaba la muñeca. Levanté la mirada hacia él. ¿Qué estaba diciendo? Charles siempre se ponía sentimental, dolido, dramático y patético, pero jamás lo había visto tan furioso.
Ni siquiera pude preguntarle qué le pasaba. ¿Por qué? Porque yo también estaba furiosa. ¿Cómo se atrevía a creer