Grace
Siempre supe que Charles era impredecible. Hacía cosas que ningún ser humano con dos dedos de frente se esperaría. Pero también era un cobarde. No tenía agallas. Entonces, ¿por qué demonios vendría hasta aquí si Apollo ya lo había amenazado?
No lo entendía.
El corazón me latía acelerado mientras salía a toda prisa del ascensor, sin prestarle atención a nadie a mi alrededor. El pulso me retumbaba en los oídos y tenía la cabeza hecha un caos. Choqué con alguien.
—¡Oye!
Agaché la cabeza depri