LAYLA:
Clavo mis colmillos en el hombro de mi vampiro así tomando su sangre para sentirme renovada.
Al terminar me separo de él y paso mi lengua para curar la herida.
—Mmm, esto me gusta.
Su voz ronca hace que muerda mis labios y lo mire con ojos brillantes.
—¿Un rapidito?
Le pregunto y sus ojos brillan.
—Me encantaría como no tienes idea… Pero debemos de salir de aquí antes de que el muy maldito se entere que estamos aquí.
Dice para luego tomar una de mis manos y arrastrarme tras él por uno de