LAYLA:
En el regocijo de la victoria todos empezaron a gritar emocionados y una increíble fiesta improvisada se está llevando a cabo.
—Todo ha terminado hermosa.
La voz de Damián me saca de mis pensamientos y le sonrío orgullosa.
—Así es, todo ha terminado.
Digo con una sonrisa, pero frunzo el ceño al ver cómo una persona camina apresurada con dirección al bosque.
—Ahora vuelvo amor.
Le digo a mi hombre y este asiente mirando hacia mí dirección.
—No tardes.
Murmura dejando un beso en mi frente.