DAMIÁN:
Bajo del alto dónde nos encontrábamos Layla y yo y me acerco a Galed.
—¿Qué está pasando?
Pregunto con el ceño fruncido.
—No lo sé señor… Todo es extraño.
Dice mientras observo que su cuerpo está alerta.
—Sí, todo demasiado extraño… ¿Dónde está Birk?
Pregunto mientras lo busco por todos los lugares sin dar con él.
—Maldita sea ¡Birk!
Lo llamo, pero no obtengo respuestas.
Al cabo de unos segundos Birk aparece frente a nosotros con la respiración agitada.
—Cubranse todos.
Dice y lo miro s