LAYLA:
—Aaahhh.
Los gritos retumban en todo el lugar y sonrío de medio lado.
Observo cómo mi Damien perfora el vientre del lobo con una daga de metal y este chilla como bebé.
—Para traicionar hay que tener carácter… ¡Que pendejo eres Manuel!
Murmuro haciendo un puchero y observo el odio del traidor en sus ojos al escucharme.
—Al parecer tus palabras no le agrandaron amor.
Habla Damian con una sonrisa y lo miro feliz.
—¿Eso crees amor?
Le pregunto y este asiente sonriendo de medio lado.
—Por sup