Miré en dirección a mi futuro “ desvirginador ” y ya no lo encontré.
- Maldita sea, perdí al hombre por culpa de Jardel. Incluso muerto me molesta y trae mala suerte.
- Amigo, el hombre del bar ya es tuyo, no te preocupes. Y si no consigo a Tony esta noche, moriré... lo juro.
Fue entonces cuando escuché “ Saturday Night” sonando de fondo en el Jukebox. Me levanté y miré hacia la máquina y el hombre vino tranquilamente, frente a mí.
Mi corazón pegó una pieza muy pequeña. Y estaba esperanzado, sa