- ¿Mamá? María extendió sus brazos hacia mí.
Sentí mi corazón romperse en mil pedazos y fui hacia ella, siendo empujado hacia el interior de la casa. La puerta se cerró y Daniel pasó la llave.
- ¿Que haces aquí? - Le preguntó.
María Lua me siguió con los brazos hacia mí y Daniel me impedía acercarme a ella. Fue suficiente para ella comenzar a llorar con vehemencia.
Celine vino hacia mí y me entregó a la niña:
- Odio su llanto. Ella es mimada y astuta.
Cerré los ojos, oliendo su cabello entrando