- ¿Cómo desapareciste? No hay forma de que ella desaparezca. Si la dejaste en la sala, debe estar en algún lado... Le gusta jugar al escondite.
Me levanté y bajé corriendo las empinadas escaleras de madera. La habitación estaba vacía.
Fui a la puerta de cristal que daba a la calle y estaba cerrada pero no con llave.
- Es imposible que alguien haya entrado aquí... y se la haya llevado. - dije inseguro.
- No está en la cocina - dijo el ama de llaves - Ni en las habitaciones de camino.
Héctor bajó