Giovani si tenía que reconocer una cosa. Samantha había sido su pareja por cuatro años y no fue por gusto. El vestido rojo que portaba la mujer le quedaba endemoniadamente bien, ajustado a sus curvas y dejando ver una nívea pierna. Ella era una mujer hermosa, no había dudas de ello, así como elegante. Había atraído la mirada de todos, tanto por su presencia inesperada como por su aspecto. Solo si ella no tuviera su verdadero carácter y la pasión entre ellos no se hubiera enfriado, quizás ellos