Isabela se sentía como un bicho fuera de lugar rodeada de aquellas personas, donde no conocía a ninguna de ellas. No eran muchas, la verdad. Después de salir de la ceremonia de casamiento, con el peso del frío material del anillo en su dedo, se habían dirigido directo al restaurante que su ahora esposo había contratado. Allí los esperaban, como le había dicho cerca de 20 invitados de clase alta, conocidos de él. Muchos de ellos que habían dejado regalos caros como ella había podido percibir enc