Giovani sabía que tenía que ser gentil y tener mucha paciencia. Su esposa era virgen, y lo que menos deseaba era que ella tuviera una experiencia dolorosa. Eso quizás no era algo que estaba del todo en sus manos, pero intentaría que su sufrimiento fuera el menos posible. Su himen ya había sido roto pero la penetración era completamente nueva para ella y él no era precisamente pequeño, así que debía ir lento.
Una de sus manos acarició la parte interna del muslo de ella mientras la otra la movió