Disculparse era algo que Giovani no solía hacer para nada. Eso era reconocer los errores, y él no cometía errores, sin embargo, eso no era lo que Isabela tenía en mente. Ella lo estaba literal, obligando, y no parecería que buscara otra respuesta por la forma en que lo miraba. Sus ojos podían aun tener rastros rojos de haber llorado en las comisuras de ellos, pero de ahí, nada más. Su expresión de ahora era de determinación. Esa que a él le había fascinado desde un primer momento.
Y sin darse c