Desayunar sin Giovani en la mesa o no recibir alguno de los acasos de él le resultó bastante extraño para Isabela, sobre todo cuando ya habían pasado cuatro días desde que él se había ido de viaje. Ella era consciente de que era una mujer acostumbrada a adaptarse muy rápido a los nuevos entornos, pero el colmo que comenzara a extrañar la presencia del hombre, cuando debería sentirse aliviada. No se comprendía, la verdad.
-Bela, ocurre algo- Allen, al lado de ella, dentro del auto que los llevab