El pequeño departamento en los suburbios me recibió esa tarde luego de toda la locura que había vivido. Nunca había visto a un viejo tan maldito que prometiera así de fácil la felicidad de sus hijos, pero si existe y se apellida Thompson.
La tarde entera estuve llorando en mi habitación, todo lo malo pasaba por mi cabeza, y mi mayor miedo era no volver a ver a Noah.
Cerca de las 6:00 pm mi teléfono alumbró la oscuridad de la habitación y pensando que era un mensaje o alguna noticia de Noah lo