Volví a mi oficina con las mejillas coloradas, de hecho, la mirada que me regaló Lenna denotaba que sabía exactamente que había pasado. Por Dios, había perdido toda mi cordura con este idiota.
Avergonzada me encerré hasta cerca de las 3:30 mi horario de salida, cuando Noah dio unos toque en mi puerta anunciando su llegada.
-¿Estás lista? -Asentí-Esta noche le voy a decir a todos en casa sobre nosotros.
Mis nervios salieron a flor de piel-¿Estás seguro? ¿No es una locura ir tan rápido?
-Nunca