M****a, m****a, m****a era en lo único que pensaba, delante de mi el señor Thompson, padre de Noah, me miraba con recelo.
Me levanté lo mejor que pude cuidando que el mareo de haber inhalado tanto humo no me tirara a un costado y pasara una vergüenza de las que normalmente me suceden, aunque mis tacones altos no me ayudaban mucho.
-Un placer señor Thompson. -Mi voz estaba torpe, pero al menos pude formular algo, supongo que él entiende que todavía estoy aturdida por el incidente que casi colapsa