Vi como poco apoco Cancervero y todo su Clan iba desapareciendo en la oscuridad, cuando me aseguré de que se habían ido, me subí en el lomo de Dante y ambos salimos corriendo, no sabía dónde me llevaba, pero me daba exactamente igual, íbamos juntos y eso era todo lo que me importaba. Corríamos sin detenernos en la oscuridad de la noche, la única luz que nos mostraba los caminos era la del brillo de la Luna y la de mi propio cuerpo.
Iba abrazada firmemente al cuello de Dante y en ese momento no