Sin esperarte.
Cuando llegamos por suerte no hay rastro de Asher .
Sam no abrió la boca en todo el trayecto,así que sabe Dios que inventó para que venga a su departamento.
Ahogo un profundo bostezo entrando por la puerta,así que la ducha matutina aligera mi sueño,me enrosco el cabello en una cebolla desordenada y me coloco aquel vestido de flores que tanto me gusta .
—¡Come rápido!,que casi llega Asher —me apresura él, comiendo el cereal tan de prisa ,que parece una excavadora engullendo tierra.
Lo obedezco e