—¡Vamos Estela!—me ordena Sam con la vista perdida en Mark,lo observa con gran intensidad, cómo si detallara cada palabra que va a salir de su boca.
Dudo por unos segundos,la música estridente me hace reaccionar de inmediato y acepto.
—Sam—lo llama una señora de ceño arrugado con un niño pequeño en brazos.
Sam se da la vuelta,saluda a una tal Patricia y se ponen al día en unos minutos.
—¿Cuándo será el juicio?—averigua Mark dándose un trago de un vaso plástico rojo.
—No...no lo sé —titubeo pasa