De regreso.
Sonrío avergonzada y me encojo de hombros, intentando disimular la incomodidad que me provoca todo aquello, aunque la sensación de estar fuera de lugar continúa adherida a mi piel como una sombra persistente.
—¿Ese espejo es nuevo? —pregunto de repente, interrumpiendo a la nueva amiga de Sam.
—Sí, sí, justo hoy —responde ella señalándolo con un gesto despreocupado.
—¿Es el único que tienes? —insisto, mientras siento de pronto una mano fría reposa sobre la mía.
Sam la aprieta ligeramente y niega