Charlotte
Camina lentamente con pasos firmes, su mirada está llena de odio y eso en verdad es demasiado excitante. Quisiera que me tomara acá, que me hiciera suya.
—Rindete Charlotte, porque por mi parte, no vas a quedar viva —dice, con su mirada fría.
—Pensé que me querías matar… pero de placer —le dije con ironía.
—Jamás, escúchame bien Charlotte, jamás te quise llenar de placer. Las p3rras como tu, solo sirven para dar placer y no para sentirlo. Te desprecio, te detesto —sus palabras son