Charlotte.
Me despierto completamente desubicada con un largo pitido en mi oído izquierdo, el cual provoca un completo aturdimiento; trago saliva, la cual está llena de sangre. A mi alrededor hay humo, se puede escuchar sonidos que no son fáciles de diferenciar.
Trate de moverme para safar el cinturón de seguridad y sale desde mi interior un grito desgarrador.
—¡Carajo! —expresé, al sentir dolor en mi vientre.
Me duele hasta el alma, pero al ver que Adriano se encuentra aún inconsciente mi