Capitulo 17. Tokio

Luego de lo de la ventana, él le dijo que tenía hambre y que prepararía algo de de comer y para ser honestos, su estómago gruñía.

— ¿Vas a cocinar para mí ? — preguntó ella con una sonrisa sardónica luego de acomodarse la ropa. Aún estaban en la habitación.

Él estaba despeinado, tenía la camisa abierta en el cuello y su pantalón de traje todavía. Sonrió inocente y parecía mucho más joven de lo que realmente era.

— Te voy a hacer mis famosos macarrones con queso — dijo triunfante y se dirigió a la cocina para que ella lo siga.

— Me da miedo, ¿estás seguro de que puedes preparar algo medianamente comestible? — dijo Brandy mientras se sentaba en una banqueta de la lujosa cocina.

Él bufó.

— Me ofendes realmente...te digo que son mi especialidad — dijo todo orgulloso y ella , sin poder evitarlo, largó a reír.

Lo observó cocinar, y aunque la receta era simple se dió cuenta de que realmente sabía lo que hacía, para su completa y absoluta sorpresa.

— Realmente me dejas tiesa, no te imaginaba cocinando...— él tenía la camisa arremangada que permitía ver sus músculos antebrazos y un trapo de cocina sobre el hombro.

— ¿Puedes poner la mesa? Comemos aquí si te parece, en la isla .Debajo de ella encontrarás todo — le aclaró.

Ella se agachó, y abrió las puertas corredizas y sacó un par de vasos y platos.

— No veo los cubiertos — murmuró, mientras los buscaba sin éxito.

— Toma — le dijo él y le alcanzó dos tenedores.

Poco después dejaba una bandeja humeante con un aroma delicioso y se sentaba junto a ella. Tomó su plato, y lo llenó.

— Creo que es mucho — dijo ella.

— Solo prueba y dime qué tal están...— él parecía ansioso como un niño pequeño, como uno de sus alumnos cuando hacía bien la tarea.

Ella pinchó un par...los llevó a su nariz y olfateó.

— Huelen bien — admitió. Luego se llevó el tenedor a la boca y cerró los ojos con placer. — Mmmmm están buenísimos...— admitió y era verdad. El sabor y la consistencia, eran perfectos.

— Mujer desconfiada...te dije que sabía lo que hacía...— exclamó él y empezó a comer con gula.

Ella lo miró alzando una ceja mientras pinchaba más fideos de su plato y en silencio pensó que él nunca parecía dar un paso en falso...Siempre parecía saber lo que hacía.

Luego de un rato él le preguntó sobre su trabajo.

— No seré millonaria como tú, pero créeme que amo lo que hago...y ver el avance de los niños es...no sé cómo explicarlo...— le dijo ella apasionada y él no dejaba de mirarla.

¿Cómo pudo pensar alguna vez que su Bambi era taimada?

— ¿Y tú, tus negocios??? — inquirió ella.

— Bien...ahora vamos a poner una sede en Tokio...

— Me preguntaba si estabas hablando Chino...— confesó ella — En el vehículo...

— Ohh...si un poco de chino hablo pero eso era japonés...se me dan bien los idiomas — dijo él y se encogió de hombros dejándola pensando que se le daban bien muchas cosas.

Empezaba a sospechar que ese hombre era más complejo de lo que parecía a simple vista y se dió cuenta, para su completo horror, que se sentía realmente interesada en él a pesar de las circunstancias.

Brandy siguió comiendo mientras lo observaba.Tenía que ser una completa idiota o ciega para no darse cuenta de su atractivo, pero iba mucho más allá. Matt tenía esa cualidad que hacía que ella simplemente quisiera apoyarse en él y dejarse llevar. Cederle el poder...y no solo en la cama. Quizá era poco feminista admitir que de vez en cuando quería que alguien más se hiciera cargo...quería su paz y su remanso. Alguien con quién contar, en quién apoyarse.

Y aunque muchas veces charlaban, el le contaba algunas cosas de sus empresas y ella sobre el colegio había ocasiones en que realmente quería abrir su corazón con él.

Contarle acerca de su madre,de su padre ... de sus miedos,de sus alegrías y tristezas.

De alguna manera Matt se había colado en su vida sin aviso, y más allá del sexo fabuloso que compartían, ella realmente había empezado a anhelar su compañía. El poder compartir momentos de intimidad como esos.

La abrumaba un poco saber que su aventura tenía fecha de caducidad. Se preguntaba que haría cuando él no estuviera ¿acaso podría volver a lo anterior y hacer de cuenta que no había pasado nada?

Matt se estaba colando no solo en su cuerpo, literalmente. Sino en su alma y en su corazón, y eso era lo que más la asustaba de su relación poco convencional.

Ojalá hubiese podido poner en el contrato que estaba prohibido enamorarse...Pero aún si así fuera, no estaba segura de poder cumplirlo a rajatabla...de hecho empezaba a sospechar que era tarde ya para cualquier tipo de cláusulas.

Ya que había una posibilidad de que, de hecho, ya estuviera total y completamente enamorada de ese hombre que solo quería su cuerpo sin incluir bajo ningún punto de vista, su corazón...

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP