Capitulo 16. Territorio

Cuando salió del colegio charlando alegremente con un compañero, maestro como ella, que al igual que ella no era hipoacúsico sino que amaba ese trabajo...de lejos pudo observar a Matt. Ese día había ido en su limo con chofer y la esperaba fuera.

De lejos vió su semblante endurecerse y supo intuitivamente que iba a tener problemas.

Finalmente llegó hasta ella.

— Al fin —dijo acercándose más hacia ella..Sin ningún tipo de decoro la aferró y le dió un beso apasionado.

Brandy sé sintió avergonzada sin poder evitarlo.

Sin aliento, ella se tiró hacia atras y se topó con Colton, que iba justo detrás. Matt la atajó.

-Cuidado cariño —dijo él, atrayéndola a su lado y sonriendo. Estaba marcando territorio, ella pudo darse cuenta. No era idiota, no importaba lo que él creyera de ella.

Su compañero los miró curiosos mientras Matt la observaba de forma interrogante.

— Matt, este es Colton, un compañero. Él también es maestro... —explicó la joven deseando que se abriera un agujero en el suelo y se la tragara la tierra. Pero no iba a ser tan afortunada...

— Soy el novio de Brandy, un placer conocerle —le extendió una mano Matt para completar su bochorno.

Estupefacta, ella miró a Matt. Y después a Colton, que no parecía entender nada. Él era gay y estaba felizmente casado. Evidentemente Matt tenía su detector de homosexualidad roto, si tenía celos de Colton.

Su compañero estrechó la mano de Matt de forma automática y miró a su compañera con una expresión interrogante.

— Un gusto, no sabía que Brandy tenía novio...

-Oh, sí. Es reciente, pero somos puro fuego...

Ella se sonrojó y quiso darle una bofetada ahí mismo. EL descaro de ese hombre parecía no tener límites.

— En realidad hace poco que nos conocemos — dijo justificándose.

— Eso lo explica todo, no hay nada como la pasión del principio — dijo sonriendo Colton

—. Bueno un gusto Matt, pero mi marido me espera para cenar... nuevamente un gusto y cuida a esta joya por favor...

Matt se sintió un poco idiota, había hecho todo un despliegue delante de un hombre que estaba casado con otro hombre ¿se podía ser más imbécil? Evidentemente ella pensó lo mismo por la cara de furia que le puso aunque delante del tal Colton aunque no dijo nada, de forma prudente.

Brandy vió marcharse a su compañero y entonces fijó sus ojos en la enorme limosina de color negro que estaba aparcada al otro lado de la calle, lo cual solo hizo que su humor solo empeorara.

Se alejó de Matt y comenzó a caminar.

En un momento se dió vuelta y se percató de lo cerca que él estaba de ella.

— ¿Que carajo fue eso? ¿Acaso estás marcando territorio como un maldito...

-¿Animal? Si... evidentemente eso hago... —le dijo él, resignado—. Si leíste el contrato dice claramente que no puedes frecuentar otros hombres — se excusó él, agarrando su brazo y llevándola hasta el vehículo donde al llegar abrió la puerta y la metió dentro de él.

— Leí el contrato, pero es un compañero gay ¡por amor de Dios!!!

— Ahora lo sé — dijo él contrito...— No puedes culparme por no quererte compartir. Tú eres mía por un tiempo, y cuánto antes lo entiendas va a ser mejor para los dos — dijo tomando su barbilla y dándole un posesivo beso —. Aparte no tiene por qué ser un secreto de estado...no es como si estuvieramos haciendo algo malo. Ambos somos solteros y sin compromiso...

Ella se alejó y miró por la ventana. Cruzó sus brazos con enojo.

— Perdón por no querer ser sindicada como la nueva conquista de Matt Jones, el tiburón de Wall Street en todos los sitios de chismes...— dijo ella en un susurro que denotaba su molestia.

— Muchas mujeres estarían encantadas — dijo él sonriente. Ella lo miró y negó con la cabeza.

— Eres increíble —dijo ella.

— Lo sé, especialmente en la cama —murmuró él.

De pronto le empezó a sonar el teléfono de él, que lo respondió y se enfrascó en una discusión de negocios en un idioma que parecía chino.

Fascinada, ella lo observó hablar en ese idioma durante el resto del viaje. Él era una caja de sorpresas, pensó con asombro.

Finalmente el vehículo frenó y ella entonces se percató de que no estaban en su casa sino en un garage subterráneo.

Él cortó la comunicación y le dedicó su sonrisa de tiburón.

—¡Hemos llegado! —exclamó, mirando a su alrededor.

— ¿En dónde estamos??? — respondió ella curiosa mientras se bajaba del automóvil, pues el chófer le abrió la puerta y ella bajó.

— Estamos en mi territorio, pensé que para variar podría dormir en una cama cómoda —dijo él con una sonrisa irónica. Ya había bajado también—. Y de paso conoces mi apartamento.

El chófer sonrió cómplice y Brandy se ruborizó.

Matt la condujo al ascensor, ella se dió cuenta de que era un sitio lujoso. Pues puso una llave.

— Vamos al último piso — dijo él y ella se sintió arrastrada a la cueva del lobo sin poder evitarlo.

Un rato más tarde estaba en medio de un enorme dormitorio; uno de los tres

que tenía aquel lujoso piso tan parecido al de Christian Grey...al menos no la llevó al cuarto rojo, pensó con ironía pero sus bragas se mojaron de anticipación.

La cama king size era tan grande que ella se empezaba a preguntar si tenía las medidas normales y el cabecero era de hierro en un estilo moderno. Ella podía imaginarse perfectamente un par de esposas allí para amarrarla.

El lugar era enorme y tenía un gran ventanal desde donde se podían observar las luces de la ciudad así como el río y hasta la estatua de la Libertad. Evidentemente era un piso alto, menos mal que ella no sufría vértigo pensó al acercarse como un gato curioso a la ventana.

—Bueno, ¿y??? ¿pasa tu aprobación? —le preguntó Matt de repente, agarrándola de la

cintura por detrás. Ella sintió un beso húmedo en el cuello y apenas pudo concentrarse.

— Tiene un estilo muy moderno —dijo ella—. Y caro, apropiado para un soltero millonario —agregó.

— Mmmm — él estaba lamiendo su oreja y llevó sus manos al vidrio para que las apoye allí.

Ella escuchó que él se bajó la bragueta y luego el sonido que empezaba a ser familiar de un paquete de preservativo siendo rasgado.

Poco después, le levantó su vestido, movió sus bragas y palpó su humedad con su mano y sus dedos, metió un par de hecho.

Matt agarró su pene y lo llevó al orificio vaginal de su Bambi y de una estocada la penetró.

Mientras ella se sostenía del vidrio él comenzó las embestidas tomándola de las caderas para darse potencia.

Ella gemía.

— ¿Te gusta?.— susurró en su oído.

— Ohh si Matt, SII

Él llevó una de sus manos a su clítoris para frotarlo y ella llegó al orgasmo temblando.

Él volvió a llevar su mano a la cadera femenina y aumentó el ritmo de las embestidas hasta llegar por fin al clímax.

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