Mi mundo se desmorona de nuevo, pero no tengo tiempo para lamerme la herida.
Isabella
Respiro hondo llenando mis pulmones. Controlo cada respiración, mi mente empieza a tener orden de nuevo, el caos se tranquiliza y aunque nada ha cambiado, al menos mis pensamientos se enfrían y me permiten analizar la situación con calma. Le robé cinco años, pero eso no le da derecho de usar a mi hijo en mi contra, no puede ser tan miserable de chantajearme con él.
—¿Te sientes mejor? —Asiento con la cabeza, a