Celos, Posesión, Exprometida, Síndrome de Estocolmo
Celos, Posesión, Exprometida, Síndrome de Estocolmo
Por: AZAHARA
1/ La Llegada a mi Ciudad

El avión aterrizó en Nueva York con algún problema pues las pistas estaban nevadas completamente.. Pero todo fue muy bien cuando aterrizamos, en la terminal mi amiga y consejera Marta pudimos ver a uno de los choferes de mi padre con un cartel en sus manos donde estaba mi nombre escrito. Nos acercamos a él riéndonos, pues era gracioso ver al pobre hombre con un trozo de cartón encima de su cabeza con el frío que hacía. 

—- Hola Max, baja ese cartón anda, si te vieras no lo volverías a hacer — le dije riendo.

Nos fuimos de la terminal hacia donde estaba la limusina, nos abrió el chofer la puerta y guardo nuestro equipaje en el maletero del coche, subiendo el tambien al coche seguidamente. 

—- Señorita Rebeca, su madre me ha dejado encargado que les diga, que el vestido que tienen que llevar a la convención, lo tienen bien doblado en el estante de la limusina —- me dijo

—- Gracias Max, por favor cierre la ventanilla de la limusina, que nos vamos a cambiar de ropa —- le dije a mi chofer.

El chofer cerró la ventanilla y así ya pudimos cambiarnos la ropa que llevábamos, poniéndonos el vestido de fiesta que mi madre nos dejó en el vehículo, ayudándome mi amiga a pintarme un poco, porque el viaje fue muy largo y tenía algunas ojeras. Max paró el vehículo en la misma puerta del hotel, el chofer nos abrió la puerta bajando mi amiga y yo. Entramos en el hotel dirigiéndonos a la sala donde estaban todos los invitados. Nos quedamos mirando buscando a mi padres, viendo que se ponía enfrente nuestra un hombre de unos treinta y pocos años, nos quedamos los dos mirándonos, fijándome en sus rasgos. Ojos de color verdes esmeralda, pomulos bien marcados, labios no muy gruesos, ancho de espalda, pues el traje se le sentaba bastante bien y se no notaba lo musculoso que era.

—-- Buenas noches señoritas, permitan que me presente me llamo Mario Sullivan, ¿están esperando a alguien?¿Las puedo ayudar? —- nos preguntó.

—- Si señor Sullivan, por favor buscamos al señor Lorenzo Fernandez —- le respondi.

—-!! Hija aquí cariño¡¡ —- nos dijo mi madre moviendo sus manos para que viera donde se encontraba..

—- Con permiso señor Sullivan mi madre me está llamando —- le contesté marchandonos mi amiga y yo hacia donde estaban mis padres.

Ya estando al lado de mis padres, el hombre que se nos presento se acerco a donde estabamos, saludando a mis padres, 

—-- Hola Mario, felicidades, creo que no han podido darle el premio a otro Ceo, te lo has ganado merecidamente te felicito de verdad —- le comento mi padre.

—- Muchas gracias Lorenzo, yo también le felicito porque tiene dos hijas preciosas — le dijo Mario.

—- No, yo soy — le di un codazo a mi amiga, mirándome ella confundida.

—- Gracias señor Sullivan, perdone creo haber visto a un amigo que hace tiempo no nos vemos, vamos Marta —- le dije a mi amiga

—- ¿Por qué me has dado el codazo? —- me preguntó Marta.

—- No ves lo creído que parece, deja que siga creyendo que mi padre tiene dos hijas — le dije riendo.

—-- Señor Fernandez, ¿sería posible que habláramos un dia de negocios? tengo pendiente un viaje a Las Vegas, pero necesito una persona que me ayude a cerrar el negocio y sus hijas me han parecido que saben bastante y están muy bien preparadas — le dijo Mario.

—- Oh no Mario, solo tengo una hija, se llama Rebeca, mi niña es aquella precciosidad que tiene el vestido de color verde esmeralda y la verdad que si, ella suele conseguir algun contrato que la verdad los inversores no lo ven muy claro, pero confio mucho en mi hija —- le dijo mi padre saludandome con una copa de champagne en su mano.

—- De todas formas lo felicito Lorenzo su hija es preciosa, bueno si no le importa mañana lo llamo y ya hablamos de negocios —- comentó Mario.

—- Ven a casa mañana Mario, ¿te parece bien mi amor? —- le pregunto a mi madre..

—- Claro Mario ven a comer con nosotros, no nos vemos mucho pero te conocemos desde que empezastes en este mundo, estaremos encantados de tenerte en casa —- le dijo mi madre.

—- Gracias Esther, allí estaré al mediodía y gracias —- contestó muy amablemente Mario.

La gente empezó a sentarse en las mesas para cenar, donde me dio por reír, pues sí, estaba acostumbrada,, pero al ver a los camareros ir de aquí para allá sin parar en toda la cena, me daba algo de pena, pero cada uno tenemos un trabajo para vivir y ese era el trabajo de lo sommeliers y de los camareros. Una vez terminada la cena, un presentador subió al escenario para hablarnos un poco de las empresas que el CEO galardonado trabajaba, después vino el nombre y como no, era Mario Sullivan, este subió sonriendo, fijándonos Marta y yo en cómo las jovencitas que habían en la sala, lo miraban  ilusionadas y se emocionaba al ver un hombre tan guapo.

—- Me gustaría tenerlo como yerno Rebeca, es trabajador, listo, rico y con un buen futuro que darte, — me dijo mi padre.

—- Gracias papa, pero por ahora no me interesa ningún hombre, estoy muy bien sin preocupaciones, pero te lo agradezco —- le dije.

—- Pues hija, mañana espero que te comportes, lo hemos invitado a comer en casa —- me dijo, dejandome sorprendida, 

—- ¿Qué has dicho? vosotros queréis casarme, ¿pero me habeis preguntado que quiero yo? — pregunte

                                                                             

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