4/ Preparando el Viaje a las Vegas

Después de desayunar y de tomarme la pastilla para la resaca, me fui al dormitorio para prepararme, dado que pensaba irme a la empresa de mi padre, para trabajar un poco con él. Me fui de mi dormitorio una vez que cogi mi bolso y mi móvil, baje a la entrada cruzandome con mi madre en el pasillo. 

—- Cariño, dile a tu padre que hoy no estaré en casa, me voy a comer con Susan, acaba de llamarme y no quiero defraudarla, que tengas un buen día mi amor —- me dijo dándome un beso en la mejilla.

—- Vale mamá, ¿pero porque no llamas a papá y se lo dices tú? —- pregunte

—- Tu padre ahora está en una importante reunión con sus socios y no se le puede molestar, bueno te dejo que aun tengo que arreglarme —- comentó mi madre, acercándose a las escaleras.

Cuando salí de casa, enfrente estaba Mario fuera de su coche apoyado, nos miramos y me sonrió.

—- Buenos días princesa, veo que tu solita te cambiaste de ropa — me dijo.

—- Que gracioso, nadie hasta ahora se ha atrevido a meterme debajo de la ducha —- conteste.

—- Alguien tenía que enseñarte a que beber no trae nada bueno, anda sube al coche, hoy tenemos que hacer mucho — me dijo.

—- ¿Por qué debería irme contigo? voy a la empresa de mi padre y puedo pedir un taxi — respondi.

Mario se acercó a mí lentamente sin apartar su mirada de la mía, cuando estaba tan cerca que podía sentir su aliento, rodeo mi cintura con sus brazos.

—- Ya eres mia y mas vale que empieces a hacerme caso, desde el momento que mañana subamos al avión, sere tu jefe y no me gusta que me discutan las órdenes, ahora sube al maldito coche — me dijo.

Me quedé callada y como si fuera una autómata subí a su coche sin decir nada más. El arrancó el vehículo cogiendo la dirección de donde se encontraba la empresa de mi padre. Al llegar bajamos del coche y me cogió la mano, No se que me sucedio, pero no me atrevía a discutir con el. Entramos en el despacho de mi padre después de saludar a la asistente, viendo por los cristales a mi padre hablando con otros dos hombres bien trajeados. Mi padre entró en su despacho cuando terminó de hablar con los hombres, sonriendo cuando entró.

—- Hola muchachos, qué alegría veros a los dos juntos aquí — nos dijo, mientras se sentaba en su sillon

—- Papa, mama me ha dicho que no va a estar en casa en todo el dia, la han invitado a comer, te ha llamado pero no ha conseguido contactarte — explique

—- Ah vale, no es la primera vez que se va todo el día, necesita despejarse ella también, y decirme ¿que os trae por aquí? —- nos preguntó

—- Lorenzo tenemos que hablar del viaje que mañana vamos a hacer tu hija y yo, necesito más información de Alexandre Kournikova, se que tu lo conoces y quiero que Rebeca hoy estudie bien sus movimientos y sus finanzas, para cuando mañana nos reunamos sepamos si es factible su inversión —- comentó Mario.

Mi padre junto conmigo, buscamos más información de ese hombre, imprimiendo todo lo que encontrábamos. Una vez que ya lo tenía todo, nos marchamos de la empresa, salimos a la calle acercándonos a su coche subiendo a él. Mario me llevó a un restaurante después, pues era la hora de la comida.

—- Mañana a primera hora tenemos que estar en el aeropuerto, mi jet estará preparado y esperandonos, te recogeré en tu casa, esta noche no bebas, tienes que estudiar todo lo que tenemos, no quiero que nos equivoquemos en nada, la empresa de tu padre y la mía, depende en parte de este inversor —- me dijo. 

—- No te preocupes que no beberé hoy nada, pero me parece que este hombre por lo poco que he leído, va a ser algo duro de convencer pero no hay nada imposible — comente.

Al día siguiente me levanté muy temprano, no quería que Mario viniera a mi casa y me pillara aun en la cama, sin ducharme y sin tener mi equipaje preparado, porque aunque solo eran dos días los que íbamos a pasar en las Vegas, yo necesitaba mis cosas personales. Seguidamente y una vez con todo preparado, me fui a la cocina para desayunar algo antes de subir al avión. Nada más terminar de tomar mi taza de café y comerme uno de los gofres, escuche entrar un mensaje en mi móvil, lo miré viendo que  era de Mario leyendo que ya estaba en la puerta de mi casa esperándome.

—- Buenos días .--- le dije cuando me fui de mi casa acercandome a él, pues estaba fuera de su coche.

—-Buenos días preciosa, ¿preparada para el viaje y para pelear con ese ruso? — me pregunto.

—- Preparada y guerrera —- le dije sonriendo.

Subimos a su coche cuando dejó mi equipaje en el maletero, dirigiéndose hacia el aeropuerto, una vez llegamos había uno de sus guardaespaldas esperándonos, nos cogió el equipaje subiendo por las escalerillas Mario y yo a su jet privado, despegando el piloto cuando ya nos sentamos.

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