5/ Casados

El Avión aterrizó horas después en Las Vegas, mientras volaba el cielo me quedé mirando las luces, los edificios, que por su forma de llamar la atención de la gente, además de la Noria Gigantesca que había, en ese momento me parecía una niña pequeña que le llama la atención todo.

—-- ¿Vamos princesa? si no bajas del avión, no podré enseñarte esta magnífica ciudad —- me dijo Mario sonriendo.

En el aeropuerto nos esperaba un todo terreno, el chofer saludo a Mario, cogió nuestro equipaje, lo guardó en el maletero y arrancó para llevarnos al hotel que previamente la empresa de Mario había reservado nuestras habitaciones. Al llegar a la puerta del Hotel, enseguida acudieron a nosotros el botones recogiendo nuestro equipaje, entramos en el hotel, subimos al ascensor para ir a la planta donde estaban las habitaciones. Primero Mario le dio al botones una buena propina cuando entramos en mi habitación, dejando el hombre el equipaje.

—- ¿Tu habitación está lejos? — le pregunté a Mario.

Pero él abrió una puerta falsa que había y que daba a la otra habitación, quedándome algo extrañada, porque había estado en varios hoteles y nunca vi una puerta falsa como esa. 

—- ¿Nos vamos o prefieres refrescarte y cambiarte de ropa? —- me pregunto

—- Prefiero cambiarme, voy vestida muy formal, ¿te importa? —- pregunté, señalando la puerta con mi mano para que él se marchara de mi habitación.

Una vez que Mario me dejo sola, entre en el cuarto de baño para darme una ducha rápida, seque mi cuerpo, me puse unos shorts y una camisa corta, me recogi el pelo, cogi mi bolso y mi teléfono, tocando a la puerta falsa para llamar a Mario. Cuando abrio la puerta, me quede flipando, que guapo estaba vestido, llevaba un polo blanco y unos pantalones vaqueros negros. 

—- Estas preciosa, ¿nos vamos señorita? —- me preguntó, ofreciendome su brazo.

Nos fuimos a la calle, llevandome Mario a los Casinos, donde nos entretuvimos con las máquinas bastante tiempo, pero sin ganar nada, comimos por la calle, dado que nos encontramos un puesto de burritos calientes. 

—-- Vamos a subir a esas tirolinas —- le dije ilusionada

—- No Rebeca, en ese sitio no me haces subir ni ahora, ni nunca — me dijo

Aunque a Mario le daba miedo le hice subir al FLI LINQ, una noria gigantesca donde me pude divertir, sobre todo viendo las caras que él ponía. Cuando bajamos de la tirolina, nos tuvimos que ir a uno de los tantos bares que había, para que Mario bebiera algo que lo volviera a la tierra, Empezamos la noche en ese bar.. 

Nos reímos, bebimos demasiado volviendo al hotel tropezando con la gente que se cruzaban con nosotros, entramos en un sitio que nos pareció que era una especie de club y donde la gente salía riendo y tirando al aire pétalos de flores, nos acercamos a un hombre que se parecía mucho a Elvis Presley, mientras nos reíamos, dándonos dos anillos, que nos pusimos cada uno encantados, por el alcohol que teníamos en nuestro cuerpo,

—- Bueno felicidades, ya sois marido y mujer — nos dijo el hombre, pero seguimos riendo, pensando que era todo de broma.

—- Gracias, ya estamos casados, biennnnn —- gritamos Mario y yo.

 Nos dio una hoja, guardandola Mario en su chaqueta. 

Al dia siguiente me dolia la cabeza como nunca, viendo que la cama donde estaba no era la mía, la de mi habitación, Mario estaba completamente dormido a mi lado, retire la sabana viendo que estaba completamente desnuda, me levanté despacio de la cama, busqué mi ropa, entrando por la puerta falsa a mi dormitorio, 

—- Dios mío, ¿qué hemos hecho? ¿no habremos hecho nada de lo que me arrepienta verdad? — me preguntaba.

Entre en el cuarto de baño para ducharme, viniendo a mi cabeza de vez en cuando uno flashbacks, Mario y yo besandonos, el encima de mi haciendo que gritara cuando salía y entraba su duro miembro de mi, Marido diciendo que me amaba, pero que no le hiciera caso pues estaba borracho, al entrar en la habitación los dos besandonos como locos.. De pronto me arrodille en la ducha llorando, cuando de pronto vi un anillo de oro en mi dedo anular. Me fui de la ducha, me tapé el cuerpo con la toalla, abri la dichosa puerta, despertando a Mario a base de golpes.

—- ¿Se puede saber que te pasa?¿porque me pegas Rebeca? —- grito.

—- ¿Qué es esto?¿Qué pasó anoche? dime capullo, ¿porque tengo un anillo en mi dedo anular? — segui preguntando.

Mario me miró, se miró su dedo y empezó a reír a carcajadas como si le hubiera dado un ataque de risa, haciendo que me enfadara aún más.

—- Perdona mi amor que me ria, pero creo que estamos casados —- me dijo mientras seguia riendose

— Lo tienes que anular ahora mismo, no quiero estar casada y menos contigo, me hassss engañado por eso me has hecho venir contigo a las vegas, cabron, te odio —- le grite mientras le daba puñetazos

Mario cogió mi cintura con sus manos tirandome a la cama, abriéndose mi toalla de pronto, mirandome el con lujuria mis pechos.

—--- De esto si me acuerdo, de cuando te hice gritar al darte placer, —- me dijo acercando su boca a mis pechos.

—- No se te ocurra volver a tocarme pervertido, tienes que anular este matrimonio hoy mismo, si no —- le señalé con el dedo.

—- Si no ¿que? ya eres mi esposa, así que me tienes que obedecer, tu padre se alegrará mucho cuando lo sepa —- me dijo volviendo a reírse.

—- Nadie lo debe de saber, yo no soy tu esposa, así que deja de una vez de reír, a mi no me hace gracia —- le dije muy enfadada, pero solté sin darme cuenta la toalla volviendo a quedar desnuda delante de Mario.

—- Anda ven aquí, no sigas enfadada, sabes que te amo desde el momento en que te vi, eres mi esposa ¿y que? , ya nada podemos hacer, — me dijo apretando sus labios con mis labios, tumbandonos los dos en la cama, sintiendo y viendo porque estaba desnudo, lo duro que ya estaba.

Estabamos los dos besándonos, mientras las manos de Mario recorrían mi cuerpo desnudo, cuando escuchamos tocar varias veces seguidas la puerta. Mario se levantó, se puso la toalla en su cintura, para abrir la puerta, cuando lo hizo escuche un grito de horror.

—--!! REBECA ESCONDETE ¡¡ —- gritó Mario como si estuviera asustado.

.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP