3/ Conociendo al Pretendiente

Acabamos de comer y estabamos sentados todos en el jardín tranquilamente, pero de pronto vimos a Duncan un amigo de Marta y mío desde que éramos niños, acercándose a la mesa donde estabamos, primero saludo a mis padres, dándome a mí y a Marta un beso en la mejilla, fijándome en como Mario fruncía el ceño mirándolo. Duncan se sentó en el sillon en medio de nosotras dos y noté como al sentarse Duncan incomodó bastante a Mario, como si estuviera algo celoso de nuestro  amigo.

—- ¿Qué tal muchacho? anoche no te vimos en la fiesta, ¿está todo bien? — preguntó mi padre.

—- Anoche llegué tarde de un viaje y por eso no fui con mis padres, estaba cansado, !!que chicas¡¡ ¿os apetece ir de fiesta? han abierto un club nuevo y me gustaría que me acompañarais las dos ¿que me decis? —- pregunto.

—- Rebeca no puede ir hoy, lo siento, qué despiste que tengo Mario, no te he presentado, Duncan hijo este gran hombre que está con nosotros, es el CEO que anoche premiaron en la convención, el empresario más joven en conseguir ese reconocimiento, a ver si al año que viene eres tu, seria todo un honor para tus padres ¿no crees? —- comentó mi padre, mientras Duncan y Mario se saludaban.

—- Papá ¿de verdad tengo que quedarme? yo también quiero ir a conocer ese club —- le respondí.

—- Dejala ir Lorenzo si le hace ilusión, podemos hablar más tarde Rebeca y yo—- comentó Mario.

—- Tú también eres joven, acompañalos y disfruta con ellos de esa inauguración —- mi papá dijo

Marta y yo nos levantamos de lo sillones, entramos en la casa subiendo a los dormitorios, me di una ducha rápida, me sequé el cuerpo y el pelo, me pinte sencillo, vistiéndome con un vestido de seda color ocre, de talla corta por encima de la rodilla, me puse los zapatos de tacón, y baje hasta el jardín con mi bolso y mi teléfono en la mano.

Al llegar donde estaban mis padres, Duncan y Mario, este me miró de arriba abajo con algo de deseo. Mi amiga Marta llegó a nosotros minutos después, le dimos un beso a mis padres levantandose Mario de su sillon, marchandonos todos hacia la entrada de la casa. 

—- Rebeca ¿vienes conmigo en mi coche? vamos a mi casa un momento, me cambio y nos volvemos con ellos así de paso podemos hablar del viaje —- me comentó.

—- Dejalo para mañana, ahora quiero divertirme, te esperamos en el club, chaito Mario — le dije mientras subía al coche de mi amigo., 

Entramos en Club cuando llegamos, viendo que había un buen ambiente para ser una inauguración como era, gente joven, música alta, luces que se movían por toda la sala, gente bailando y bebiendo mientras se reían y hablaban. Nos fuimos primero a la barra para pedir nuestras bebidas, después nos fuimos esquivando a la gente a un lugar donde se estaba más o menos bien, sentandonos en unos sillones que dio la casualidad se quedaron libres. Duncan y yo nos fuimos a la pista de baile, pues la música que ponían hacía que se moviera tu cuerpo solo. 

—- Perdona, pero ella es mía — escuche al mismo tiempo que sentía como me ponían las manos en mi cintura.

Me giré enseguida para ver quien era, pues la música estaba muy alta y no conoci en un principio la voz, vi que era Mario el que me cogió como si fuera de su posesión. Seguimos bailando y bebiendo, pero me empecé a encontrar algo mal por el alcohol que había bebido acompañándome Mario al cuarto de baño. Vomite todo lo que tenía en mi estómago mientras el me cogía el pelo, me fui al lavabo para lavarme un poco, pero tropecé con Mario, juntando los dos nuestras bocas, besándonos los dos como si tuviéramos sed el uno del otro. Me cogió en sus brazos, marchandonos de aquel lugar, situación que agradecí cuando el fresco de la noche me dio en mi rostro.

—- Bájame ya, sé andar ¿sabes? — le dije.

—- Cállate y sube al coche, te voy a llevar a tu casa, por hoy ya te divertiste bastante — me dijo algo enfadado.

—- Noooo, no quiero ir a casa no quiero que me vean mis padres así, anda llévame contigo —- le die rodeando su cuello con mis brazos mirandome Mario con lujuria.

—- Rebeca estás borracha, es mejor que te lleve a tu casa, anda entra en el coche y vámonos —- me dijo dando un portazo a la puerta cuando ya me sentó en el asiento en el coche. 

Llegamos a mi casa y aunque yo no quería entrar, él cogió mi bolso para sacar las llaves dándome cuenta de que la casa ya estaba a oscuras. Mario me ayudó a subir a mi dormitorio, entramos los dos, me llevó al cuarto de baño, metiendome en la ducha acabando por abrir los grifos del agua fría poniendome a mi debajo del agua. No grité, pero me puse las manos en mi cabeza blasfemando lo impensable. Salí de la ducha viendo a Mario con una toalla en sus manos. 

—-- !! Serás ¡¡ ___  puso sus dedos en mi boca mientras sonreía.

—- Tus padres estan durmiendo, no grites ni blasfemes mas, anda cambiate de ropa y acuéstate —- me dijo viendo como se acercaba a la puerta del dormitorio. 

—- ¿No te apetece verme desnuda? ya que me has metido debajo de la ducha, por lo menos ayúdame a quitarme la ropa mojada —- le dije con sarcasmo.

Mario retrocede acercándose a mí, puso sus dedos en mi barbilla haciendo que lo mirara a los ojos.

—- Ahora no, pero no creas que tardaré mucho en quitarte la ropa yo mismo esté seca o mojada, no me acuesto con mujeres que están borrachas, adios mi amor —- me dio un pequeño beso en los labios, marchándose de mi dormitorio,

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