Al escuchar a Mario gritar, no sabia donde esconderme, cogi una sabana de la cama, abri la puerta secreta que había entre los dos dormitorios y entre en mi habitación, dejé la sábana encima de la cama y me metí en el cuarto de baño para ducharme, haciendo como que yo no escuche nada. Abri los grifos y empecé a ducharme, cuando de pronto escuche la risa de Mario mientras pronunciaba mi nombre, ahí comprendí que me acababa de tomar el pelo, que había sido una víctima de sus bromas. Me fui de la d