Mientras tanto, Margaret permanecía en la tienda, sus pensamientos tan agitados como la arena que rodeaba el campamento. Cuando nota que Dante sigue hablando afuera, ella tomó su oportunidad. Sigilosamente, añadió unas gotas de un somnífero que traía consigo, al botellón de agua, al rato uno de los seguridad entró y llevó agua a todos afuera, ella se hace la dormida, al rato todos se dispusieron a dormir porque se sentían con sueño y agotados, ella observa con paciencia cómo, en cuestión de min