Maddie se recostó en el modesto sofá del hogar de John y Annie, aún con el corazón acelerado después de la fuga de su casa. La calidez de ese espacio humilde, con el sonido de los utensilios de cocina y el aroma de una comida casera, le recordaba los días tranquilos de su infancia, cuando el mundo era mucho menos complicado. Sin embargo, ese momento de paz estaba acompañado por una nube de incertidumbre.
¿Qué sería de ella ahora? ¿Qué treta implementaría Blake para tratar de someterla nuevamen