Blake continuaba acariciando su piel bajo el agua, sus manos iban deslizándose con lentitud sobre los hombros de Maddie. Cada roce la hacía estremecer, incapaz de contener el calor creciente que subía por su cuerpo. Pero de pronto, todo cambió. El ritmo pausado de Blake se detuvo un instante, como si algo en él hubiera cambiado. Sus ojos la observaron con una intensidad aún mayor, y sin previo aviso, se levantó.
Maddie apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que Blake, con movimientos rápid