Patrick fue hasta la joven que permanecía en el suelo, quien se tapaba la cara con las manos, como si quisiera ahogar y esconder su llanto. Se detuvo un momento a mirarla, sin saber qué hacer. Su falda estaba levantada, y se podía ver la piel enrojecida y magullada de sus muslos y nalgas, donde la tela de su ropa interior no alcanzaba a cubrirla del todo. El contraste entre las marcas recientes y la palidez de su piel era un recordatorio doloroso de la violencia que había sufrido.
Patrick sin