Mientras tanto, Blake vagaba sin rumbo por la ciudad, una sensación muy parecida a la angustia se había apoderado de él. Conforme pasaba el tiempo, lo que había hecho le estaba pesando. Su incapacidad de controlar sus emociones le habían jugado una muy mala pasada y ahora sentía que no había vuelta atrás, sin embargo, él de alguna manera seguía justificando su accionar.
_ Lo ama... ama a ese imbécil. ¡Me pregunto qué es lo que ve en él! _ masculló con furia y celos _ Estoy seguro de que ni si