Era el segundo día de viaje en el trasatlántico que los llevaba de regreso al hogar. Desde que habían ingresado al barco, Maddie no le había insistido a Blake para que hablara, pero sus ojos cada vez que lo miraban, le decían todo.
Esa mañana, mientras Maddie desayunaba en la cama, él se sentó de espaldas en el otro extremo de la cama, luego se inclinó dejando a la vista su ancha espalda, entrelazó sus manos sobre sus piernas, tratando de buscar las palabras para confesar lo que tanto le tort