David intentó mantener la compostura, pero sus manos, apoyadas sobre el escritorio, se crisparon de forma casi imperceptible. Cerró los ojos durante un breve instante, como si buscara un refugio interno que lo ayudara a procesar la noticia. Cuando volvió a abrirlos, su mirada parecía desenfocada, perdida en algún punto del espacio entre él y Sarah.
—Es... una noticia inesperada —logró decir, su voz tensa, con un leve quiebre al final.
Llevó una mano a su cuello, aflojándose el nudo de la corb