(Narra Teo)
El castillo por fuera era mucho más entretenido, bajo mi óptica de lobo. Subir y bajar trepando con ayuda de mis garras se tornó cada vez más sencillo. Primero, comencé a explorar la parte de arriba, en los techos, porque eran tan extensos que pan comido recorrerlos de punta a punta. Había muchos escondites que divisé en los cuales entraba sin ningún problema. Puntos en especifico entre las torres, otros cerca de las chimeneas.
Escuchaba varios pasos y entonces ponía a prueba mi vel