(Narra Louis)
El día de la ejecución por fin llegó y eso fue un motivo suficiente para que al fin me levantara temprano. Divisé que Lilia no durmió a mi lado, estaba en el sofá con su ceño fruncido de siempre. Comenzaba a molestarme tener que verla todos los días ni bien abriera los ojos. Era peor que madrugar.
—Hoy se deciden muchas cosas. ¿Lo sabes? —preguntó, sin darme tiempo siquiera a estirar mi espalda.
Decidí ignorarla hasta que tuviera humor para responderle. No era de las personas que