Teo y Eva dibujan en papel para pasar el tiempo, sentados en la alfombra en el suelo. Había pasado más de un día y no tenían noticias. Para que el niño no se asustara, ella trataba de distraerlo con cuentos, canciones y juegos la mayoría de las horas. Teo no era un niño muy conflictivo, pero extrañaba a sus padres adoptivos cada que se acordaba que se habían marchado.
Ella no lo culpaba, le pasaba lo mismo. Cada parte de la casa le recordaba constantemente a Astor, sentía que estaba cerca, quer